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El poder del feedback en la gestión del desempeño: Combustible para el crecimiento y el éxito

Genus Season 4 Episode 2

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¿Alguna vez has sentido que trabajas duro, pero no estás seguro de si vas en la dirección correcta? Ahí es donde entra el feedback. En este episodio, exploramos por qué el feedback es esencial para el crecimiento y cómo convertirlo en una parte habitual y valiosa de tu trabajo. Desde pedir opiniones hasta dar retroalimentación constructiva a los demás, compartiremos estrategias prácticas para eliminar la incertidumbre y fortalecer los equipos con más apoyo y colaboración. ¿Listo para hacer que el feedback trabaje para ti? ¡Este episodio es para ti!

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Bienvenidos a In The Know at Genus, donde exploramos las herramientas e ideas que te ayudan a crecer y tener éxito en el trabajo. Hoy hablaremos sobre la retroalimentación – una de las partes más importantes, pero a menudo ignoradas, de la gestión del desempeño.

Imagina esto. Estás trabajando duro en un proyecto, dando tu mejor esfuerzo, pero en el fondo te preguntas… ¿Esto es realmente lo que mi gerente espera? ¿Estoy cumpliendo con las expectativas? O quizás terminaste una tarea importante, pero en lugar de recibir algún comentario, simplemente desaparece en el vacío – sin reconocimiento, sin orientación sobre cómo mejorar la próxima vez.

Todos hemos estado en esa situación. Por eso, la retroalimentación es una parte clave de la gestión del desempeño. Sin ella, es como tratar de avanzar en tu carrera sin una brújula.

El problema es que muchas personas solo piensan en la retroalimentación cuando está relacionada con una evaluación formal. Eso es un error. La retroalimentación no debería ser algo que ocurre una vez al año, sino una conversación continua. Es lo que te mantiene encaminado, te ayuda a mejorar y evita que tengas que adivinar cómo estás rindiendo.

Entonces, ¿cómo hacer que la retroalimentación funcione para ti? Veamos algunos puntos clave.

Primero, no esperes a recibir retroalimentación – pídela. Si solo recibes comentarios cuando alguien decide dártelos, estás perdiendo oportunidades valiosas de crecimiento. Hacer una pregunta simple como “¿Qué podría mejorar?” puede abrir una conversación productiva y ayudarte a corregir el rumbo antes de que los problemas pequeños se conviertan en grandes.

Segundo, haz que la retroalimentación sea parte de tu rutina. No tiene que ser una reunión formal – puede ser una breve conversación después de un proyecto, un chequeo informal o incluso un mensaje para pedir una opinión. Cuanto más lo conviertas en un hábito, más natural será.

Tercero, ve la retroalimentación como una herramienta para el éxito, no como una crítica. Muchas personas la evitan porque asumen que siempre será negativa. Pero los mejores profesionales la buscan activamente porque saben que los ayuda a mejorar. En lugar de temer la retroalimentación, considérala una ventaja – una forma de crecer más rápido y trabajar con más inteligencia.

Y no olvidemos que la retroalimentación no es solo algo que se recibe. Si ves que un compañero está haciendo un gran trabajo, díselo. Si crees que un proyecto puede mejorar, comparte tus ideas de manera constructiva. Cuando la retroalimentación fluye en todas direcciones, los equipos se fortalecen y la gestión del desempeño se convierte en una verdadera herramienta para el éxito.

Aquí tienes un reto: antes de que termine la semana, pídele a tu gerente o a un colega una retroalimentación – ya sea positiva o constructiva. Luego, reflexiona sobre cómo puedes aplicarla. Cuanto más te involucres con la retroalimentación, más valiosa se vuelve.

Gracias por escuchar In The Know at Genus. Nos vemos la próxima vez.